Tips para elegir el mejor jardín para mi hijo

Todos los padres en algún momento hemos sentido ansiedad o angustia en el momento de elegir un jardín para nuestro bebé, pues toda su vida ha estado muy bien cuidado y protegido en casa, pero… llegó la hora de reiniciar la vida laborar, ¡mamá debe volver al trabajo!.  ¿Qué hacer? ¿cuál es la mejor opción?

Por mi experiencia personal, sé que el jardín infantil es una muy buena alternativa. Y si tienes en cuenta los siguientes criterios, estoy segura de que harás una excelente elección.

1. Cercanía: Es recomendable evitar que los niños menores de 5 años hagan parte de largos trayectos diarios en un vehículo, ya que su corta edad no les permite estar a gusto en pequeños recintos por un largo tiempo. Lo niños pequeños requieren de movimiento constante, y es posible que la inquietud propia de la edad los lleve a cometer imprudencias, o se manifiesten estresados y poco tolerantes a esperar llegar a un destino. Esto, sumado a la incomodidad causada por tener que ver a los adultos estresados por un tráfico que poco avanza y es altamente agresivo.

Es preferible la escena en donde el padre o la madre caminan de la mano de su hijo, mientras le hablan de lo que observan a su paso, pues son momentos de gran aprendizaje y de acercamiento exclusivo con sus progenitores, familiares o cuidadores. Por ello, también observamos que se hace una experiencia más agradable cuando el jardín está más cerca de la vivienda del niño, que de la oficina de los padres.

Los jardines cuentan con transporte seguro y regulado para atender las necesidades de los niños en la primera infancia, en donde todos pueden estar en un contexto propicio para ellos, y por tanto, se favorece la socialización y una buena convivencia. Evite rutas en las cuales su pequeño se transporta con niños mayores, pues esto lejos de beneficiarlo, se convierte en un contexto poco favorable, con vocabulario e intereses ajenos a su edad.

2. Jardines, no colegios:  El jardín infantil es un espacio de transición entre el hogar del niño y el “colegio grande”. Por tanto, debe cumplir con el objetivo de ir creciendo con él.

No es sano exponer a nuestros niños, que apenas están lidiando con la separación de sus padres y de su entorno familiar, a un inmenso lugar donde él siente que pasa a ser parte de nada y de nadie. Los chiquitines tienen que asumir con tan solo su maleta y lonchera un viaje hacia lo desconocido; la sensación es aterradora.

Adicionalmente, en un jardín infantil (casita de transición), se respira un mundo de magia e inocencia. Mundo que debemos proteger evitando que sean expuestos a contextos no acordes con su edad, en donde los temas de interés, el vocabulario y las experiencias son de otro calibre, que nuestros niños no están preparados para escuchar. Ellos deben vivir su etapa de desarrollo en ambientes sanos y protegidos, que le propicien experiencias mágicas, cargadas de amor y dulzura, y que les permita sentir la extensión de su familia, pues esto les da seguridad para seguir creciendo. No los institucionalicen.

3. Preferible un jardín pequeño. Por lo mismo de ser un espacio de extensión de su casa, es oportuno que nuestros niños estén en ambientes familiares, donde puedan ser reconocidos como únicos, por cada persona del jardín. Cuando ya pasan de 300 niños, en un mismo recinto, los espacios deben ser innumerables y se pierde el concepto de familiaridad y singularidad, para pasar a ser parte de un montón.

4. Visite 2 o 3 jardines, no elija por fachada. Es un gran error suponer que una majestuosa fachada da cuenta de la calidad de un jardín. Debemos tener en mente que lo más importante es encontrar un jardín que se adapte a las necesidades de los niños, pues cada uno de ellos es un ser diferente.

Es bueno tener varias opciones para escoger (2 o 3), pero no es recomendable llegar al extremo de visitar decenas de jardines, pues además de ser agotador, nubla el proceso de selección y podemos tomar decisiones erradas. Como padres, tenemos un sexto sentido que se desarrolla hacia nuestros hijos, y en este punto, a veces es necesario dejarnos llevar por la intuición para tomar la decisión adecuada.

5. Instalaciones.  En un jardín infantil, debe imperar el orden, el aseo, la luz natural, la ventilación y la seguridad. Cada rincón debe verse y sentirse muy acogedor. El ambiente infantil debe observarse en todo su recorrido, pero que no haya sobresaturación en la decoración, pues esto lejos de favorecer el aprendizaje genera demasiada activación y se convierte en interferentes para la atención.

Un rincón de cuentos, un lugar para el juego simbólico, un aula de audiovisuales, música y arte, una zona verde y un polimotor, son espacios importantes dentro de un jardín infantil.

No son necesarias aulas interactivas o de computadores. En la primera infancia debemos proveer al niño de una estimulación natural para favorecer el dominio del cuerpo, la organización cognitiva, el ajuste comportamental, social y equilibrio emocional. Las pantallas distan de ser la estimulación apropiada en este nivel.

6. Programas. Dedíquese a escuchar los programas pedagógicos, la metodología que tienen los jardines y los profesionales que atienden. Los jardines no deben enfocarse en los contenidos académicos como los números, letras o formas geométricas. En cambio, debe mencionar que se trabajan aspectos como la percepción auditiva, la coordinación psicomotora, desarrollo humano, lenguaje, etc. ¿Por qué? Es importante que ese cerebrito que está en crecimiento no sólo memorice una información, sino que tenga la posibilidad de potencializarse y estar en las condiciones para recibir después cualquier contenido, y desarrollar su capacidad de argumentación, investigación, relaciones interpersonales, etc.

7. Estimulación adecuada. Los jardines deben contar con espacios limpios, organizados y adecuados para cada momento. Para los bebés gateadores, deben tener en el piso la espuma suficiente para gatear, las paredes deben estar decoradas, pero sin excesos, y para cada una de las actividades, debe haber un lugar específico (comer, pintar, jugar…), dando garantía de que los niños puedan rotar por diferentes espacios y no estar en un único recinto por varias horas.

Adicionalmente, la estimulación adecuada debe estar liderada por un profesional con conocimientos en el tema, ya que nos garantiza un seguimiento puntual del desarrollo de su hijo. Los jardines en general cuentan con estos programas y es importante saber cómo lo implementan.

8. Piense en el presente de su hijo. Elija el jardín pensando en la etapa en que está su hijo y en las características que posee. No elija porque se imagina que de esa institución salieron niños que ahora están en las universidades que usted quiere para él, o que va a estudiar la carrera que usted tiene en mente.

Es más importante velar por su desarrollo integral, felicidad y seguridad, que en el imaginario de lo que será su futuro. Si su hijo está en el jardín adecuado, va a logar la maduración para ingresar al programa educativo formal que deseen al cumplir los 6 años. No es necesario que desde antes se trasladen las angustias y exigencias de un plantel que quizás el niño rechace o no sea adecuado para él.

9. Horarios flexibles. Si nuestros niños asisten al jardín, seguramente se debe a que trabajamos. Por eso, otro factor a tener en cuenta es que, aunque tenga un horario de inicio de actividades establecido, sus puertas puedan estar abiertas más temprano para dejar a los niños antes de ir a la oficina. Este espacio es ideal para tomar su desayuno o si es necesario dormir antes de empezar la rutina.

Adicionalmente, en las horas de la tarde es ideal tener la posibilidad de un horario extendido para llegar con tranquilidad a recoger a su hijo, después del trabajo, sin tener que incurrir en costos adicionales en nanas o cuidadores

10. Actividades extracurriculares.  Actividades adicionales y elegibles extra a la malla de atención en primera infancia, se convierte en un plus interesante para elegir un jardín. Aun así, no se deje deslumbrar por jardines que ofrecen actividades diversas, pero que realmente para la edad del niño solo se convierten en programas de estimulación inicial, en donde es aún más efectiva una metodología netamente de circuitos psicomotores, que le permite el desarrollo corporal requerido para después acceder a cualquier disciplina deportiva. Un jardín infantil que ofrezca una o dos actividades de este orden, será suficiente. Las más recomendadas para la edad son: natación, patinaje, ballet y fútbol.

11. Sistemas de Comunicación con padres. Que un número telefónico fijo no sea la única fuente de intercambio comunicativo.  Hoy en día, gracias a la tecnología tenemos diversas formas para establecer comunicación con los jardines y sus docentes. Sin embargo, en algunas instituciones se restringe el intercambio de información con la directora o con las personas directamente encargada del cuidado de su hijo. Cerciórese de cómo es la comunicación en el jardín que elige.

12. Personal idóneo. Es importante tomar el tiempo para revisar el staff de las instituciones, pues no solo deben tener docentes, sino también personal capacitado como psicólogos y/o terapeutas, que ayudan con un proceso de observación de los programas de los niños y asesoras a los padres con pautas que favorecen un desarrollo apropiado para sus hijos.

La primera infancia es la etapa de mayor desarrollo corporal y cerebral, y es la base para la interacción social; es aquí donde se construyen los pilares de la personalidad y de la estabilidad emocional. Por tanto, no debemos tomar la elección del jardín infantil para nuestros hijos a la ligera.  

Démonos a la tarea de buscar adecuadamente lo mejor para ellos, teniendo en cuenta incluso el estilo de familia que somos, pero siempre pensando en sus características individual. Este portal “www.jardinet.co” será de gran ayuda y utilidad, pues encontrarás una guía especializada, pero sobretodo, una asesoría integral para lograr la mejor elección.